Subjetividad: Miwa Buene 

Antes de nada tengo que decir que sé perfectamente que este es un blog que se encuentra dentro de la página oficial de Radio Televisión Española, un ente público y de todos en el que me autoimpuse medirme un poco en las formas -que no en el contenido- por una cuestión de elegancia. Bien, lo que voy decir ahora no tiene nada que ver con los representantes de RTVE, son mis opiniones parciales y viscerales sobre un tema que esta semana está de nuevo en los medios: La agresión racista sufrida por Miwa Buene que acabó dejándole tetrapléjico de por vida.

Estoy harto de la tibieza con la que se tratan estos temas, creo que es necesario humanizarlo para que todos entendamos de qué estamos hablando. La noticia no es “Agreden a un congoleño dejándole en silla de ruedas” la noticia es “Un hombre destroza de vida de otro sin el más mínimo motivo”. He tenido la oportunidad de conocer a la mujer de Buene a través de Esteban Ibarra cuando ambos estaban preparando el juicio. La historia es espeluznante. El economista Miwa Buene, el inmigrante Miwa Buene, la persona Miwa Buene, camina por Alcalá de Henares -sin saber que ese día será el último que podrá hacerlo- un malnacido con ganas de divertirse le pide un cigarro como excusa para acercarse, cuando Miwa contesta que no tiene el otro le llama mono y le propina un puñetazo por la espalda, en la nuca, que le provoca fracturas a nivel cervical y con ellas tetraplejia -irreversible-. Cuando la policía detiene al “presunto” agresor este pregunta monfándose si es por lo del “negrito ese”… Roberto Alonso de la Varga no conocía a Miwa Buene Monake, jamás había intercambiado con él una sola palabra, no sabía cuál era su ideología política, ni sus creencias religiosas, ni su equipo de fútbol preferido; no podía tener ninguna idea de si era un hombre gracioso o no, de si tenía familia o no, de si era antipático o un tío majísimo, de si Miwa le hubiera ayudado si le hubiera encontrado tirado con el coche en una carretera… Roberto Alonso de la Varga se permitió el lujo de odiarle sin conocerle porque Roberto Alonso de la Varga no agredió a Miwa Buene Monake, agredió a “un negrito”. Los “negritos” no son individuos con características propias, son un concepto. Para gente como Roberto Alonso de la Varga son simplemente anécdotas graciosas de las que burlarse, a las que asustar y maltratar sin más intención que la sola diversión. Gente como Roberto Alonso de la Varga son los que se ríen de los “chinitos”, los que dan tobitas a los afenimados, los que llaman “panchitos” a los sudamericanos y odian a los catalanes que digan no sentirse españoles. Gente como Roberto Alonso de la Varga son los que escriben en los foros de Democracia Nacional o España 2000. Esto está ahora mismo en uno de ellos apropósito del asesinato del líder ultraderechista Eùgene Terreblanche. Uno dice: “Una pena como ha acabado Sudáfrica. Ahora eso es una jungla” A lo que otro contesta: “Compatriota,
pasa algo similar con otros países africanos y sudamericanos; cuando los negros y los panchitos han tomado el control de los países”

Me siento muy enfadado cuando veo que se da el mismo valor de normalidad democrática a alguien que habla de respeto al diferente que a quien proclama lo contrario. Todo esto no es un juego, los inmigrantes no son un grupo seres etéreos sobre los que se puede echar cualquier cosa porque no sufren ni padecen. Enterémonos todos de una vez, los inmigrantes son personas, ni más, ni menos, no son ni mejores ni peores, ni más trabajadores ni menos, ni son pobrecitos, ni son la causa de todos los problemas de España; son simplemente personas. Cuando dejamos de verles así se convierten “negritos”, “panchitos” y “moromierdas” a los que se puede atacar impunemente porque son otra cosa distinta a nosotros, no son gente, son inmigrantes, de modo que es imposible empatizar con ellos. El caso de Miwa Buene ejemplifica todo esto, Roberto Alonso de la Varga no hubiera agredido así a otro ser humano “de su nivel”, lo hizo con Buene porque las ideas que terminan llegando a personas como estas les legitimizan a hacerlo -”Estás en mi país y hago contigo lo que quiero”-

El culpable del ataque a Miwa Buene se enfrenta a una posible pena de doce años de cárcel. Miwa Buene se enfrenta a la certeza de toda una vida postrado en una silla de ruedas con disfunción eréctil, incontinencia urinaria y fecal, falta de movilidad y sensibilidad, y necesidad de terceros para realizar cualquier actividad como lavarse los dientes o rascarse la barbilla…